CHINA: De paseo por la Gran Muralla

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“Una de las más impresionantes Maravillas del Mundo que además  pertenece al Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1987

  La Gran Muralla también llamada el Largo Muro de los 10.000 li, fue creada a partir de tramos existentes construidos en el período de los Estados Combatientes, como frontera ante las invasiones de los pueblos del norte. También ha sido creada como una línea de demarcación entre el pueblo chino y los pueblos bárbaros sin cultura. Con una extensión de entre 6.500 y 7.300 kilómetros que abarca siete provincias, desde el mar de Bohai al desierto de Gobi. En resumen, que esta enorme muralla está formada por una serie de grandes muros que han sido construidos y reconstruidos por distintas dinastías durante más de 1.000 años. 

Construida en varias etapas, la primera por indicación del primer emperador de China y fundador de la dinastía Ch’in, Qin Shi Huangdi entre los años 259 al 210 a.C. Se habla de medio millón de personas que trabajaron en la construcción durante el reinado de este emperador, y sus descendientes. No obstante, la Gran Muralla China siguió creciendo durante mas de 1500 años con distintos materiales y características, siempre  dependiendo de la región en donde se encontraban las obras. Su construcción cesó definitivamente en el siglo XVII durante el predominio de la dinastía Ming. 

Para su realización se utilizaba a esclavos y reclutas como mano de obra. En los primeros relatos de algunos jesuitas que visitaron el lugar, se habla de lo cruel y despiadado del trato hacia estos esclavos. Los historiadores hacen referencia a grabados en los que se describen a grupos de obreros llevando las piedras sobre los hombros y a carretas tiradas por burros arrastrando pesadas cargas.

Se dice que la quinta parte de la población china contribuyó en diferentes épocas a la construcción de esta muralla y que muchos de los cuerpos de los obreros que murieron en las obras sirvieron como material de construcción para rellenar el gran muro de piedra.

La Gran Muralla, que atraviesa montañas y ríos, sigue siendo una de las grandes maravillas del mundo y muchas de las piedras que se emplearon en su construcción miden más de dos metros y sobrepasan la tonelada de peso. La parte más famosa de la Gran Muralla, que se encuentra cerca de Beijing, en la localidad conocida como Badaling, fue construida en 1381, durante el reinado del emperador Hongwu, de la dinastía imperial Ming (1368-1644), la sección de Jiumenkou tiene 1.704 metros de longitud y ha sido reparada y restaurada en muchas ocasiones.  

El muro tiene una altura de entre siete a ocho metros, llegando a diez en algunos lugares, y una anchura de siete metros en la base y seis en la cresta. Los pisos se hicieron a base de una mezcla de piedra y un mortero compactados con rodillos y  troncos de árboles en cuatro o seis capas.

Se ponían torres a unas distancias regulares según la inclinación del terreno, estas tenían unas terrazas para hacerse señales ópticas de una a otra, los pisos se pavimentaron y tenían muy buena circulación, también evitaron las escaleras y pusieron rampas, lo que nos dice que se utilizaba como vía de comunicación. El motivo principal de la construcción de la Gran Muralla China fue para defenderse de los ataques nómadas de los pueblos del norte y fue utilizada para trasladar personas y armamentos a gran velocidad de un lado a otro, también se transportaron caravanas que iban desde las ciudades chinas hasta el golfo pérsico y desde aquí a los puertos del mediterráneo oriental, de esta manera tenían acceso a los mercados europeos. 

El primer emperador de China, Qing Shihuang, restauró y unió las murallas antiguas con el fin de proteger su recién formado imperio de los ataques de los nómadas. Durante este periodo, su edificación generó un gran descontento entre los campesinos, debido a su coste, tanto en términos económicos como humanos. Hay una leyenda china referida a  Meng Tiang que dice que esta mujer era una campesina que recorrió una distancia enorme para llevarle alimento durante el invierno a su marido, el cual se encontraba trabajando en la ciclópea construcción de la Gran Muralla China. Construcción la cual, por los enormes costes, tanto materiales como humanos, le estaba costando demasiado al pueblo, llevándolo al cúmulo del rencor y del miedo.  

Cuando llegó al lugar, su marido había muerto el día anterior a causa de un derrumbamiento de una parte de la Muralla. Su cuerpo, en un mundo antiguo donde no debe malgastarse nada, fue empleado como masa para la construcción de otra parte de la misma muralla que le había ocasionado la muerte. La leyenda dice además que Meng Tiang, al enterarse de la muerte de su esposo, lanzó un grito de angustia tan doloroso, que rajó de parte a parte la zona del muro donde se encontraba el cuerpo de su marido, formándose una grieta que nunca más se pudo recomponer. Años después, tras la caída de la dinastía Qing, la Gran Muralla China fue sometida a años de abandono, lo cual debilitó las fronteras del norte del imperio.  

Con la llegada de los Han, el imperio se expandió hacia el oeste y se restauró lo que quedaba por finalizar de la muralla, además de extenderla a través de una parte del Desierto de Gobi. Se colocaron torres de vigilancia que se comunicaban entre ellas con señales de humo para informar de posibles invasiones.

La Gran Muralla China de la dinastía Ming se inicia en el extremo este, en el paso de Shanghai, y atraviesa nueve provincias, para terminar en el extremo oeste en el paso de Jiayu, en la provincia de Gansu, al noroeste del país. El Paso de Jiayu era la puerta para la Ruta de la Seda . Si bien la muralla termina en dicho paso, a partir de allí siguen torres de vigilancia por toda la mencionada ruta.

Una vez, los manchúes  cruzaron la muralla convenciendo al general Wu Sangui para que les dejara atravesar en el paso de  Shanghai. La leyenda dice que las tropas tardaron tres días en pasar. Una vez conquistada China, la muralla dejó de tener utilidad estratégica, dado que aquellos de quienes se quería proteger a China eran ahora los gobernantes, convirtiéndose en la Dinastía Qing. Durante su construcción los obreros estaban a merced de bandas de asaltantes y muchos murieron en esa construcción, de manera que la muralla es a veces llamada “el cementerio más largo del mundo”.  

Las partes de la muralla más visitadas por los turistas se han mantenido en buen estado o han sido reparadas, pero en otras partes ha sido bastante descuidada, sirviendo como zona de juego para los habitantes o como una vulgar cantera de piedras para la reconstrucción de casas y calles en zonas cercanas. Algunas secciones de la muralla también están cubiertas de pinturas graffiti, y otras han sido voluntariamente destruidas para impedir el paso a nuevas vías de comunicación. De hecho, se calcula que aproximadamente un 30% de la muralla construida durante la Dinastía Ming se mantiene en pie. 

En este contexto surge la Asociación de la Gran Muralla, cuyo objetivo es la preservación de este monumento que en 1987 fue elegido Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por otro lado, el 1 de diciembre de 2006 entró en vigor una normativa que prohíbe pintar graffitis, llevarse tierra o ladrillos de la Gran Muralla, sembrar árboles, utilizar vehículos en la muralla o construir o tallar en la muralla. Asimismo, se prohíbe organizar actividades no abiertas a los turistas. Se sancionarán dichas actividades con multas tanto a individuos como a instituciones que violen estas normas. En Pekín ya se había legislado desde agosto de 2003 a favor de la muralla prohibiendo la visita de zonas no preservadas de la Gran Muralla China, o partes no abiertas al público.  

La muralla se interrumpe en algunos puntos para dar lugar a puntos de defensa, a los cuales los soldados podían retroceder de ser necesario. Cada torre tiene escaleras únicas y de acceso difícil de manera que confunda al enemigo. Los cuarteles y los centros administrativos fueron ubicados a mayores distancias. Además de las armas usuales de la época, se desarrollaron armas especializadas para la defensa de la muralla, las cuales fueron reproducidas y se muestran en la muralla. Los materiales usados son aquellos disponibles en los alrededores de la construcción. Cerca de Pekín se utilizó piedra caliza. En otros sitios se utilizó granito o ladrillo cocido. Básicamente, era una larga tapia de arcilla y arena, cubierta con varias paredes de ladrillo. Eso la hizo muy resistente a los impactos de armas de asedio. 

Existe un libro titulado “Second Bool of Marvels”, publicado en 1938, del autor Richard Halliburton, en el cual se afirmaba que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde la Luna. Esta creencia ha persistido, y ha adquirido un estatus de leyenda urbana, e incluso se ha incluido en libros escolares. Sin embargo, Arthur Waldron, autor de la historia más fiable de la Gran Muralla, ha especulado que la creencia puede provenir de la fascinación con los «canales» que se creía que existían en Marte. La lógica era simple ya que si algunos terrícolas podíamos ver los canales de Marte, entonces los marcianos podrían ver la Muralla.  

De hecho, dado que la Gran Muralla tiene tan solo unos pocos metros de ancho -de un tamaño aproximado al de algunas carreteras y pistas de aterrizaje o despegue de los aeropuertos- y además es casi del mismo color que el suelo que la rodea, no solo es imposible verla desde la Luna, sino que mucho menos desde Marte. Si la Gran Muralla fuera visible desde la Luna, sería fácil verla desde la órbita terrestre, pero desde ahí es apenas visible y únicamente bajo condiciones climáticas perfectas. No es más visible que otras construcciones humanas.

El Astronauta William Pogue pensó que la había visto desde la nave Skylab, pero descubrió que de hecho estaba mirando al Gran Canal de China, que se encuentra cerca de Beijing (Pekín). Más tarde observó la Gran Muralla China con binoculares, pero dijo que «no era visible para el ojo desnudo». También el senador norteamericano Jake Garn afirmó que había visto la Gran Muralla China sin ayuda de binoculares desde la orbita de un trasbordador espacial en los años 80, pero su afirmación ha sido puesta en duda por varios astronautas norteamericanos. Otro astronauta, el chino Yang Liwei, dijo que no pudo verla en absoluto.

Otro astronauta veterano Gene Cernan dijo: «En una órbita terrestre de entre 160 kilómetros a 320 kilómetros, la Gran Muralla de China es posible observarla sin ningún tipo de aparato. Ed Lu, oficial de la Expedition 7 Science de la Estación Espacial Internacional añadió que la muralla «es menos visible que muchos otros objetos. Y tienes que saber hacia dónde debes mirar».  

El famoso astronauta norteamericano que pisó por primera vez la Luna, Neil Amstrong, dijo: «No creo que, por lo menos con mis ojos, se pueda ver alguna construcción humana desde la Luna. No he conocido a nadie que me haya dicho que han visto la Gran Muralla China desde la órbita terrestre. Le he preguntado a mucha gente, particularmente a gente del trasbordador, que han orbitado varias veces sobre China durante el día, y aquellos con los que he hablado no la han visto» Leroy Chiao, un astronauta chino-norteamericano, hizo una fotografía desde la Estación Espacial Internacional que muestra la Gran Muralla. Era tan distinta de cómo es en realidad que el fotógrafo no estaba seguro de haberla capturado bien. 

Basado en la fotografía, el periódico oficial Chino concluyó que «La Gran Muralla puede ser vista desde el espacio con el ojo desnudo, bajo condiciones favorables y si uno sabe exactamente dónde mirar». Los resultados inconsistentes sugieren que la visibilidad de la Gran Muralla China depende en gran parte de las condiciones así como de la dirección de la luz (la iluminación oblicua ensancha las sombras). Características de la Luna que son muy visibles unas veces, pueden ser imperceptibles en otras, debido a cambios en la dirección de la luz.

Texto y Fotos: Rafael Calvete Álvarez de Estrada

About the Author

Rafael Calvete Álvarez de Estrada (Madrid, 1952), en un profesional de la fotografía y del periodismo especializado en el mundo de los viajes con más de treinta años de experiencia. Fue corresponsal de guerra y enviado especial de varias agencias de prensa internacionales y diferentes publicaciones europeas y americanas. Trabajó en TVE en la redacción del País Vasco hasta que decidió dejarlo para ser un simple reportero free-lance. En más de seis ocasiones ha dado la vuelta al mundo con el único propósito de conocer y visitar lugares que ha creído interesantes para la publicación de sus trabajos, con media docena de libros propios y otros tanto en colaboración con otros fotógrafos y escritores. Sus trabajos han sido publicados en revistas y periódicos de todo el mundo, tales como Geo, Viajar, Ronda Iberia, Rutas del Mundo, GeoMundo, Paraísos, Aventura, Navegar, Futuro, Gente y Viajes, Los Aventureros, Volvo Magazine, etc., y las secciones de viajes de El País, El Mundo, La Vanguardia, El Sol...