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  La Comunidad Valenciana esconde en su interior una tierra de gran belleza paisajística que ha sabido conservar el auténtico sabor mediterráneo. Ciudades, pueblos y todo tipo de villas compiten por mejorar su entorno natural: la montaña, en donde todavía perdura una tradición ancestral que se plasma en cada momento. Formas de vida, arte, cultura, fiestas y una rica gastronomía heredadas del pasado hace que la principal exponente de la Costa Blanca, es decir la ciudad de Benidorm sea uno de los lugares más turísticos de  esta Comunidad y también de España.

    El turista sabe y conoce  que en Benidorm no hay que perderse el baño de mar o de sol en las playas de Poniente o de Levante. Pero también sabe que esta ciudad se encuentra enclavada en un lugar privilegiado, al menos en cuanto a costas y vientos se refiere, que además es la ciudad levantina de los rascacielos y que hay mucho por lo que merece la pena ser visitada. Grandes tiendas con artículos de primerísima calidad, hoteles de cinco estrellas, boutiques de firmas conocidas y alta costura con los últimos diseños de la temporada, automóviles de todas las marcas y modelos, así como para todos los bolsillos, lujosas joyerías, restaurantes de lujo, bares, tascas y cafeterías, discotecas famosas y marchosas, parques de atracciones y temáticos de ultima generación…Todo esto, y mucho más, es lo que se puede encontrar en una ciudad como Benidorm, tanto en verano como en invierno, porque esta ciudad de la luz parece que nunca duerme.

A la hora de poder practicar algún tipo de deporte en los que interviene el agua como principal protagonista, Benidorm ofrece infinidad de alternativas que van desde la práctica de los deportes náuticos tradicionales, tales como remo, vela, submarinismo, esquí acuático, surf, windsurf, o la pesca en todas sus modalidades y debidamente controlada, hasta los más populares y playeros como son el boley playa, los bolos, el futbol playa, el tenis y badminton, y un largo etcétera.  

La noche tiene también en Benidorm un lugar destacado en la actividad turística. Las posibilidades de diversión se multiplican ante la abundancia de terrazas, cafeterías, disco-bares, tascas, salas de fiestas y espectáculos de todo tipo y para todas las edades donde se reúnen la más amplia y diversa clientela de acuerdo con sus gustos y preferencias en ambientes totalmente diferenciados y a todos los niveles.

Y, aquí, en las inmediaciones de Benidorm, se haya además uno de los parques temáticos más originales del mundo, con 1.050.000 metros cuadrados. Se trata de Terra Mítica, inaugurado hace tan sólo un par de años, que ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar al máximo durante su estancia en este gran recinto de ocio. Aquí se representa, como en ninguna otra parte, la vida y costumbres de los antiguos pueblos que vivieron en las cuencas del Mediterráneo en otras épocas, y que hoy se exponen como un intenso viaje por Grecia, Roma, Egipto, Iberia y las islas del mar Mediterráneo. Una serie de viejos países cuya cultura se ve representada en Terra Mítica con atracciones como el Misterio de Keops, el oráculo de Delfos, la Olimpiada   Infantil,  y una especie de montaña rusa de agua que recrea a las famosas Cataratas del Nilo, todo ello en Egipto. La civilización romana nos ofrece el Magnus Colossus, que no es otra cosa que la Montaña Rusa de madera más grande de Europa, o el “Vuelo del Fénix”, una columna vertical con una caída de 60 metros en sólo tres segundos, no apto para cardiacos. Pero, además de todo esto, podemos encontrar algún que otro espectáculo callejero en donde el publico acostumbra a participar como un protagonista más.  

En Iberia es preciso montar en “El Tren Bravo” o desde “El Moll” (El Muelle) navegar hasta el Puerto de Alejandría. Además, ver “Barbarroja”, uno de los espectáculos que más expectación levanta en el parque. Y, como guinda del show, Las Islas de la cuenca mediterránea en donde es posible recorrer “El Rescate de Ulises” o contemplar “Las Sorpresas de los dioses”, sin olvidarse de que cuando el sol aprieta cabe la posibilidad de refrescarse en los “Rápidos de Argos”, donde son simuladas fuertes corrientes de aguas marinas. Esto y mucho más es con lo que se completa la amplia oferta de ocio para toda la familia que ofrece Benidorm en Terra Mítica.

Al parque se puede llegar de diferentes maneras: avión, tren, barco o coche. Posiblemente, sea esta última la más usual, ya que bien desde el aeropuerto, la estación o el centro de la ciudad, siempre habrá que utilizar el automóvil para acceder hasta Terra Mítica. La carretera nacional N-340, y las N-332 y N-330, además de la Autopista A-7, son las principales vías de llegada al parque. Una vez aquí, todo es coser y cantar. Y, no olvidemos que en tres años se completará esta oferta turística con dos campos de golf en cuyas inmediaciones habrán dos hoteles de lujo, Terra Natura, dos hoteles más, un nuevo centro de ocio y un complejo deportivo.

Y, a la hora de las excursiones por los alrededores de Benidorm tenemos la montaña de Alicante, un amplio rincón de la Sierra que todavía guarda sus secretos, sus resabios moriscos, su historia callada, y muchas cosas más. Aquí, la mayoría de los pueblos de esta sierra acostumbran a ser bastante silenciosos. Con paisajes cuya singularidad atrapa cada día a un buen número de turistas, sobre todo en verano. Rincones de obligada visita son las Fuentes del Algar, en los alrededores de Callosa d´En Sarriá, donde el agua, tan preciada en las secas tierras de esta provincia son el principal protagonista. Este río, el Algar, se despliega y se encoge en cascadas, tolls (piscinas naturales) y remansos de agua fría y transparente. Y con buena dosis de paciencia espartana se podrá ver a las comadrejas esconderse entre las carrascas y las encinas.

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No lejos de Callosa se encuentra Castell de Guadalest, cuyo castillo ha sido declarado Monumento Histórico Artístico, siendo además el segundo conjunto monumental más visitado de España, tras el Museo del Prado, con dos millones de turistas al año. Se dice que la magia de este castillo está en la piedra, que rebota ecos del pasado. Para acceder a él hay que atravesar un estrecho túnel excavado en la roca. Y, ya dentro de su imponente recinto se conserva una prisión del siglo XII, la torre de la iglesia y la casona de los Orduña.

Si continuamos un poco más hacia el norte llegamos a Alcoy, famosa población por sus tradicionales fiestas de Moros y Cristianos. Muy cerca de aquí se encuentra el P.N. Carrascal de la Font Roja, en cuyo interior hay una ermita con una fuente con aguas medicinales, así como una serie de “neveras” para almacenar la nieve. El hielo, que hoy acompaña la avidez de las jaranas nocturnas, era en el siglo XVI el bien más preciado de los alicantinos. Los neveros que jalonan estas sierras servían a los chamberileros, hostaleros y pescadores de la época para conservar los alimentos y los frutos de la mar. Se trata de enormes construcciones en roca en cuyo interior se almacenaba la nieve durante el invierno, que más tarde se convertiría en hielo, y que era una especie de oro sólido con el que se abastecía a las comarcas del norte de la provincia. El hielo era transportado en burros y mulas, cubierto con sal y paja, y hacía su vía crucis particular hasta municipios como Javea, Denia o, incluso, Alcoy.  

Otra sierra que guarda las claves derruidas de un pasado aún más lejano es la de Bernia, en las estribaciones de Altea y Callosa. En lo más alto de estas montañas se alza un fuerte, construido por Antonelli, el mismo arquitecto que a las órdenes de Felipe II, diseñó el importante pantano de Tibi. El fort de Bernia, nombre con el que se conoce a estas ruinas fortificadas, intentaba proteger a las poblaciones costeras de los ataques de los piratas argelinos que desembarcaban en Alicante, el punto de la península más cercano a Argel, para atrapar esclavos, cristianos viejos, en plena guerra contra el Imperio Turco. Las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos de los Municipios costeros, tales como Benidorm, Altea, Calpe, Villajoyosa, y otras, suelen recordar, de hecho, la virtual aparición de una virgen que enreda una aparatosa tempestad contra las tropas infieles impidiéndoles desembarcar en esta costa.

A medida que el viajero se aleja del litoral alicantino y recala en las sierras más interiores el paisaje cambia, sobre todo en primavera. Valles como el de Gallinera, Vall de l´Aguart, Vall d´Ebo o Valle de Alcalá ofrecen al visitante a finales de marzo la visión inesperada de los cerezos en floración; la primavera trae  a estas tierras paisajes de una riqueza comparable a la que se puede encontrar en el extremeño Valle del Jerte.   

 Texto y Fotos: Rafael Calvete Álvarez de Estrada

 

 

 

About the Author

Rafael Calvete Álvarez de Estrada (Madrid, 1952), en un profesional de la fotografía y del periodismo especializado en el mundo de los viajes con más de treinta años de experiencia. Fue corresponsal de guerra y enviado especial de varias agencias de prensa internacionales y diferentes publicaciones europeas y americanas. Trabajó en TVE en la redacción del País Vasco hasta que decidió dejarlo para ser un simple reportero free-lance. En más de seis ocasiones ha dado la vuelta al mundo con el único propósito de conocer y visitar lugares que ha creído interesantes para la publicación de sus trabajos, con media docena de libros propios y otros tanto en colaboración con otros fotógrafos y escritores. Sus trabajos han sido publicados en revistas y periódicos de todo el mundo, tales como Geo, Viajar, Ronda Iberia, Rutas del Mundo, GeoMundo, Paraísos, Aventura, Navegar, Futuro, Gente y Viajes, Los Aventureros, Volvo Magazine, etc., y las secciones de viajes de El País, El Mundo, La Vanguardia, El Sol...