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 Viajar a Mongolia es viajar a uno de los países más grandes de Asia, concretamente a la parte Central de ese vasto continente. Es un país que procede del anterior y a la vez poderoso Imperio Mongol que gobernó gran  parte de Asia durante la época medieval. Habitada desde la edad de bronce, era un paso comercial entre Rusia y China, y su arquitectura y estilo de vida está a caballo entre ambas culturas, donde los monasterios budistas predominan en toda su geografía.

Aunque no existe una máquina para viajar en el tiempo, lo más cercano a esta experiencia sería un tren que tenga como destino Mongolia. Sorprende por la energía que desprende: mágica y sublime. Un ejemplo de ello fue un encuentro con un par de niños budistas que espontáneamente me llevaron a recorrer uno de los templos del complejo del monasterio de Gandan. Completamente solitarios y construyendo a la perfección un discurso gestual a falta de un idioma común, me mostraron algunos de los rituales que forman parte de su religión.

En Mongolia se respira tranquilidad y amabilidad que viene de todo el mundo, desde las personas mayores a los niños. Se les suelen ver sonriendo de manera muy cálida. Esto debe ser porque tienen un gran protagonismo en la espiritualidad, y sobre todo en el budismo. monasterio de Gandantegchinlin, abreviado “Gandan”, es uno de los más importantes de estilo tibetano que hay fuera de su país. Se encuentra en Ulan Bator, capital de Mongolia, y fue restaurado a partir de 1990. Su nombre tibetano se traduce como «Gran Lugar del Absoluto Regocijo». Actualmente residen en él varios centenares de monjes, y en su interior se encuentra una estatua de 25,5 m. de alto de Migjid Chenreizig , un budista que era conocido como Avalokiteshvara, y que obtuvo protección a nivel estatal en 1994. 

Más de 150 monjes viven en este monasterio, donde hay una estatua muy alta de un Bodhisattva budista también conocido como Avalokitesvara. El monasterio fue fundado por el más alto lama reencarnado en el año 1835, y en la actualidad se ha convertido en un centro muy especial para las enseñanzas de maestro Buda. Es además el primer templo del monasterio que se hizo gracias a los esfuerzos del  quinto Buda llamado Chultem-Jigmid Dambijantsan. 

En este lugar también aparece la arquitectura mongol construida con madera y barro, y los techos son de oro plateado. La mayoría de las estatuas y figuras de Bodhisattvas tienen mucha importancia. Una de estas estatuas de bronce que hay en el interior del templo se refiere a Lofty Dzanabazar Noble, que fue un Buda mongol viviente de la primera reencarnación. Este templo también cuenta con las enseñanzas del Buda en 108 volúmenes, y la atracción principal es que está decorado con joyas. 

Como curiosidad comentar que hay una estatua muy original dedicada a Chenreizig que está considerada como la principal del templo y fue hecha por completo de cobre y realizada tras un llamamiento para recaudar fondos entre el pueblo mongol en 1911. Se manejan dos teorías sobre el motivo de su construcción: la más sensacionalista dice que se fabricó con la esperanza de que sirviera como ofrenda para la recuperación de la vista de Bogd Javzandamba, el octavo Jebtsundamba, conocido también como Bogd Khan y que había reclamado para sí el título de Emperador de Mongolia. 

Recordar también que en la década de 1930, el movimiento comunista de Mongolia, bajo el liderazgo de Khorloogiin Choibalsan, influido por la Unión Soviética y Josef Stalin destruyó todos los monasterios del país excepto unos pocos y mató a más de 15.000 lamas. Las tropas rusas desmontaron y trasladaron la estatua original en 1938 y su cobre se usó para fabricar casquillos y proyectiles. 

Tras haber escapado a la tremenda destrucción, este monasterio fue cerrado en 1938 pero volvió a abrir sus puertas en 1944, a la vez que se permitió que siguiera funcionando como único monasterio budista activo de Mongolia con un personal mínimo como una pequeña muestra de respeto a la religión y a la cultura tradicional mongola. Y, tras el fin del marxismo en Mongolia en 1990 se levantó la prohibición sobre la libertad de culto.

About the Author

Rafael Calvete Álvarez de Estrada (Madrid, 1952), en un profesional de la fotografía y del periodismo especializado en el mundo de los viajes con más de treinta años de experiencia. Fue corresponsal de guerra y enviado especial de varias agencias de prensa internacionales y diferentes publicaciones europeas y americanas. Trabajó en TVE en la redacción del País Vasco hasta que decidió dejarlo para ser un simple reportero free-lance. En más de seis ocasiones ha dado la vuelta al mundo con el único propósito de conocer y visitar lugares que ha creído interesantes para la publicación de sus trabajos, con media docena de libros propios y otros tanto en colaboración con otros fotógrafos y escritores. Sus trabajos han sido publicados en revistas y periódicos de todo el mundo, tales como Geo, Viajar, Ronda Iberia, Rutas del Mundo, GeoMundo, Paraísos, Aventura, Navegar, Futuro, Gente y Viajes, Los Aventureros, Volvo Magazine, etc., y las secciones de viajes de El País, El Mundo, La Vanguardia, El Sol...